Categoría: Historia

Brady fue elegido en el Draft de la MLB por Montreal (+Video)

Jesús García // @JessGar3023

La NFL ha estado bajo el dominio de Tom Brady por dos décadas, pero muy pocos conocen el otro destino que pudo tener el jugador. El quarterback fue elegido en el draft de 1995 en el draft de la MLB por los Expos de Montreal, dicho club le dio paso a los Nacionales de Washington años después.

“Pienso que pudo haber sido uno de los mejores receptores”, señaló Kevin Malone, quien era el gerente general del equipo en ese entonces.

Malone destacó que Brady tenía potencial y que este lo hacía brillar frente a los demás. Su potencia en el brazo era grandiosa además de tener la ventaja de ser zurdo.

Pero Tom escogió la NFL como última alternativa y su rotundo éxito no puede ser excluido. Tom Brady y los Patriots de Nueva Inglaterra lograron conquistar el sexto campeonato de Super Bowl al derrotar a los Rams de Los Ángeles con score de 13-3, la defensa fue la clave de su triunfo. Conseguir ese sexto anillo de campeón en la NFL le permitió igualar al mítico Michael Jordan, quien también tiene la misma cantidad de campeonatos, pero en la NBA con los Bulls de Chicago.

En 2000, Brady fue tomado por los Patriots, convirtiéndose como uno de los más grandes jugadores de todos los tiempos.

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Brady aclaró que no se retirará y posee un contrato de 41 millones de dólares, por lo que seguramente continúe marcando historia.

El jugador pudo tener un gran futuro en las mayores, posiblemente destacando su talento en Washington o quizá en otra franquicia pero por su pasión al deporte seguramente hubiera plasmado su nombre en el beisbol.

 

5 leyendas de las mayores que han disputado la Serie del Caribe

Jesús García // @JessGar3023

La apasionante competición en la Serie del Caribe pudo contar con la participación de algunas leyendas en las Grandes Ligas. A continuación top 5 de las grandes figuras que estuvieron batallando en el clásico caribeño.

Roberto Clemente: El boricua ha sido uno de los más destacados en las Series del Caribe, sus grandes actuaciones no sólo en la MLB sino también en los clásicos caribeños le otorgaron su pase al Salón de la Fama. Batalló junto a los Criollos de Caguas y los Cangrejeros de Santurce durante los años 1955 y 1958 coronándose en la primera.

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Roberto Alomar: Otro puertorriqueño que pertenece al Salón de la Fama disputó con los Senadores de San Juan en 1955, los Lobos de Arecibo en 1996 e Indios de Mayaguez en 1997. Con los primeros conjuntos se consagró campeón de la competición y integró alDream Team donde disputaban Juan González y Bernnie Williams.

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Luis Aparicio: El campocorto criollo, único jugador nacional en pertenecer al Cooperstown y gran estrella con los Medias Blancas de Chicago, Orioles de Baltimore y Medias Rojas de Boston, pudo pisar el terreno de juego en las ediciones de 1954 y 1960 con Pastora BBC.

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Reggie Jackson: El jardinero vistió la Serie del Caribe con el uniforme de Cangrejeros de Santurce en 1971, aunque no tuvo gran participación y muchas personas no lo recuerdan, el jugador pudo debutar una serie caribeña.

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Willie Mays: En la edición del 44 alzó el título con los Criollos de Caguas en 1956 y los Alacranes de Almendares con los que se llevó el trofeo en 1959, además de los Tigres de Licey en 1973 y 1974.

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ABC: Cumaná, celebra hoy 503 años de Fundada. La Primogénita del Continente

Cumaná importante ciudad del oriente Venezolano, capital y sede de los poderes públicos del estado Sucre, Venezuela, cumple hoy 503 años de Fundada.

Está ubicada en la entrada del Golfo de Cariaco, junto a la desembocadura del río Manzanares. Actualmente posee una población de 416.540 habitantes, a los que hay que sumarle los de las localidades aledañas de El Peñón, Cantarrana y El Tacal con las que ha formado una conurbación con un total de 514.918 habitantes formando el Área Metropolitana de Cumaná, distribuidos en 598 Km2 de superficie; pertenece a la Región Nor – Oriental del País.

Cumaná fue la primera ciudad fundada por europeos en Tierra Firme del continente americano, el 27 de Noviembre de 1515, aunque ya desde años antes se le conocía como Puerto de las Perlas, por lo que es conocida como La Primogénita del Continente americano capital del Estado Sucre y centro de la región oriental. Desde el 3 de Julio de 1591 recibe expresamente título de ciudad, con privilegio de escudo de armas. Desde entonces obtiene su patente histórica para no perder más el nombre, y ahí está, con su hermosa carga a cuestas. Actualmente es fuerte candidata para ser nombrada patrimonio de la humanidad por la UNESCO, específicamente su casco histórico.

La ciudad madre de Venezuela y Latinoamérica representa un puntal en el oriente venezolano por sus riquezas naturales, expresiones culturales, potencialidad económica y ubicación estratégica con salida al Mar Caribe.

Este martes se cumplen 503 años de la fundación de la capital del estado Sucre, que hoy cuenta con atractivos como el Paseo Fluvial donde los visitantes pueden recorrer y disfrutar desde el muelle de la plaza Ayacucho, un lugar que extiende su recorrido marítimo por el Golfo de Cariaco, hasta llegar a los llamados Coctelitos de Cumaná, para finalizar en la Marina Venetur Cumaná.

Una hermosa ciudad que también brinda la oportunidad de asistir a las casas museos de los poetas Ramos Sucre y Blanco dentro de su amalgama de ofertas culturales.

En el área económica, esta ciudad es la sede de iniciativas empresariales gubernamentales como la empresa mixta socialista Pescalba para abastecer de productos del mar a la población venezolana, así como Petróleos de Venezuela Costa Afuera, cuyo principal objetivo es desarrollar proyectos de hidrocarburos en aguas territoriales venezolanas, en particular en el sector gasífero.

Puerto de Perlas 

Históricamente es conocida como “Puerto de las Perlas”,  Cumaná fue descubierta el 27 de noviembre de 1515 y fundada oficialmente en 1521.

Se constituyó en la primera ciudad fundada en el continente latinoamericano.

La historia cuenta que los indígenas se levantaron contra los invasores en 1514, tras el secuestro del cacique Cumaná y su familia para venderlos como esclavos en Santo Domingo.

Su nombre, en la lengua de sus pobladores, los cumanagotos, significaba unión del mar y del río, debido a que está en la desembocadura del río Manzanares.

 

Feliz Cumpleaños Cumaná

Seguimos Creciendo!!! Talento Vivo.!!! Be The Best.!!!

Caracas y Magallanes: una rivalidad que supera los tres cuartos de siglo

Por Ignacio Serrano

Estadio de San Agustín, sede del primer duelo
En la temporada pasada se cumplieron 75 años del primer duelo entre Caracas y Magallanes. Ocurrió el 27 de diciembre de 1942, en el viejo estadio de San Agustín. Ese día comenzó la rivalidad que martes jueves se retoma en la capital

Mucho antes de que existiera la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. Antes, incluso, de que hubiera un equipo llamado Leones y de que la nave jugara en Valencia. Antes de todo eso y más, hace 75 años, nació la rivalidad que hoy vive un nuevo capítulo entre Caracas y Magallanes.

El calendario puso a melenudos y turcos frente a frente este martes, en el estadio Universitario de la capital.

Es la primera vez en el campeonato 2018-2019 que miden fuerzas los dos equipos más populares de la pelota local, esos que reúnen, al menos según la conclusión de dos importantes encuestadoras, alrededor de la mitad de la fanaticada que se desvive y se desmuere por el deporte nacional.

(La pasión que causan los Eternos Rivales es tal, y toca de tal modo a propios y extraños, que la empresa que contrató uno de esos estudios de opinión pidió no revelar su identidad, como también lo solicitó el ejecutivo de la encuestadora que llevó a cabo la otra indagación.)

La fiesta que prenderá las luces del parque capitalino comenzó abonada por el instinto para los negocios del legendario Martín Tovar Lange, según cuenta el desaparecido Alexis Salas.

Tovar Lange, deseoso de invertir en un club de beisbol, se asoció con la Cerveza Caracas para convertir una novena varguense, el Cerveza Princesa, del inolvidable Jesús Corao, en el reluciente Cervecería Caracas, en 1942.

Ya el Magallanes era una institución de raigambre popular, especialmente en el oeste de la capital. Había renacido en 1928, una década después de desaparecer el primer equipo que llevó ese nombre y que jugó entre 1917 y 1918.

La travesía de la nave era fructífera, al momento de aparecer el Cervecería. Conquistó la Serie Nacional de 1930, sembrando de encono deportivo sus duelos contra el Royal Criollos, la principal divisa del régimen gomecista y creador del “purocriollismo” en los tiempos fundacionales de la pelota nativa.

Magallanes había sido subcampeón en la edición de 1941 de la Primera División, heredera de la Serie Nacional y último antecedente de la LVBP. Con esa medalla en el pecho, concurrió al primer tope contra quien se convertiría en su eterno rival.

Tovar Lange resucitó el “purocriollismo”, con una audaz política de contrataciones. Firmó a muchos de los mejores peloteros venezolanos del momento, incluyendo a varios Héroes del 41, y al revivir la orgullosa virtud del Royal, heredó también la pugna con los Navegantes, que por entonces escribían con minúscula ese nombre, por ser sólo uno de los apodos del conjunto (también “leones” era sólo un mote conferido a los capitalinos, a quienes llamaban “los leones del Anauco).

Aquel 27 de diciembre, casi ocho décadas atrás, el gran Vidal López, enseña y figura de los turcos, abrió por el Caracas, lanzó juego completo y disparó tres hits como cuarto de la alineación, camino a un blanqueo de 3 carreras por 0.

Lo de López fue sólo una de muchas paradojas en los inicios de ambos clubes.

El “Muchachote de Barlovento” ya había sido miembro de la nave. Y volvió a ser, a partir de 1943, y hasta su retiro, una de las caras más reconocidas en el bando de los bucaneros, que para más paradojas vistieron en los años 30 una camiseta que ponía “Magallanes de Caracas”.

Así empezó la fiesta que este jueves retoman en la capital.

Así jugaron aquella primera vez

Luis Aparicio Ortega, el “Grande de Maracaibo”, el hombre en cuyo homenaje se disputa esta temporada de la LVBP, fue el primer bateador en un duelo entre Caracas y Magallanes, aquel 27 de diciembre de 1942. Tenía 30 años de edad. Faltaba algo más de una década para que cediera bate, guante y leyenda a su hijo Luis Aparicio Montiel, con Gavilanes y en Maracaibo, en 1953.

Vidal López hizo el primer pitcheo de ese choque histórico, en el estadio de San Agustín. También hizo el último, porque aisló seis hits y lanzó completo.

El cubano Plácido Bernal comenzó por los turcos, que contaron con jugadores notables en su alineación, como Jesús “Chucho” Ramos y Balbino Inojosa.

Los capitalinos presentaron un lineup de estrellas, con José Antonio Casanova, José Pérez Colmenares, Héctor Benítez “Redondo”, Luis Romero Petit, Ramón “Dumbo” Fernández y otros Héroes del 41.

El torneo estuvo tan cerrado como ese choque, que ganó el Caracas 3 por 0. El Cervecería se proclamó campeón, con juego y medio de ventaja sobre los bucaneros. Magallanes se desquitó, al obtener la corona un año después.

 

Herederos del Chico Carrasquel

Por Ignacio Serrano

El Chico Carrasquel rompió la barrera en 1951. La historia de Venezuela en el Juego de Estrellas comenzó hace 67 años, a partir de él 

La historia de Venezuela en el Juego de Estrellas comenzó hace 67 años, cuando Alfonso Carrasquel rompió una barrera racial, idiomática y social, al derrotar a Phil Rizzuto en la votación para el equipo abridor de la Liga Americana y convertirse en el primer latinoamericano en tomar parte del clásico.

Rizzuto era el Jugador Más Valioso en ejercicio y defendía las paradas cortas de los todo poderosos Yanquis. Vencerlo fue el modo que tuvo Carrasquel de iniciar una zaga de capítulos luminosos para Venezuela en el Juego de Estrellas.

Luego de casi siete décadas, la huella tricolor ha aumentado notablemente. Este martes, en el Nationals Park de Washington, son ocho los herederos del Chico, que tratan de añadir un capítulo especial a la seguidilla de hazañas, curiosidades y logros de los criollos en el clásico de mitad de temporada.

Este es un recuento de esos momentos memorables:

Carrasquel sobre Rizzuto
El Chico Carrasquel derrotó en la votación de los aficionados al torpedero titular del equipo más popular de las mayores, los Yanquis, nada menos que el Jugador Más Valioso en 1950: el inmortal Phil Rizzuto.
El torpedero caraqueño se impuso con 1.309.538 votos contra 1.213. 774 de Rizzuto en 1951. Ello le dio el derecho de acudir al Briggs Stadium de Detroit, donde dio un imparable en dos turnos y dejó su nombre inscrito como el dueño del primer indiscutible latinoamericano en el choque veraniego.
Dos veces Aparicio
El clásico tuvo una variante entre 1959 y 1962: en esos cuatro años, se disputaron dos juegos estelares por temporada y Aparicio fue el torpedero de la Liga Americana en los dos choques de 1959, en el Forbes Field de Pittsburgh y en el Coliseo de Los Ángeles.
El zuliano repitió la hazaña en 1960 y también en la última campaña del experimento. En cinco de esas seis oportunidades lo hizo como abridor. De haber jugado en esta época, tendría en total sólo 10 nominaciones al choque estelar.
Los cuatro fantásticos
Venezuela casi se detuvo para ver el Juego de Estrellas de 1981 y los diarios deportivos desplegaron la fotografía en la que Concepción, Antonio Armas, Baudilio Díaz y Jesús Marcano Trillo cruzaban sus bates frente a la cámara o se abrazaban en las festividades previas al duelo interligas.
Fue la primera vez que cuatro criollos asistieron simultáneamente al partido. Hay razones que explican aquel júbilo: para ese momento, además del cuarteto, únicamente Carrasquel, Aparicio y Davalillo habían estado presentes allí.
El valioso Concepción
Concepción es el único venezolano que hasta ahora ha sido elegido Jugador Más Valioso de un Juego de Estrellas, gracias a su desempeño en el clásico de 1982.
El aragüeño fue a batear en el segundo inning contra el abridor de la Americana, Dennis Eckersley, quien después se convertiría en uno de los mejores relevistas de todos los tiempos; encontró a Dale Murphy en circulación por boleto, con dos outs, y dio un jonrón que puso 2-0 la pizarra.
El viejo circuito ganó 4-1 en el Olimpique Stade de Montreal y el “Rey David” recibió el trofeo dedicado al pelotero más importante de la jornada.
El único novato
Alex González es, hasta ahora, el único novato nativo en la convocatoria.
El aragüeño fue llevado al Fenway Park de Boston en 1999 como torpedero reserva, gracias a un average de .290 puntos y 9 jonrones. Se fue de 1-0, luego de salir como suplente de Barry Larkin. Al campo hizo un out.
García victorioso, García inconcluso
Freddy García ha sido el único pitcher venezolano en acreditarse la victoria, gracias al cuadrangular de Cal Ripken Jr., que decidió el triunfo de la Americana en el Safeco Field de Seattle, en 2001.
Al año siguiente, García tuvo el chance de repetir, pero el duelo fue suspendido cuando se habían disputado 10 episodios completos en el Miller Park de Milwaukee y el comisionado Bud Selig decidió que era preferible no forzar a los últimos pitchers disponibles.
Otro récord de asistencia
La vieja marca de 1981 cayó en 2004, cuando media docena de venezolanos fueron seleccionados.
Bob Abreu se convirtió en el primer pelotero de la Liga Nacional elegido a través de la “Votación Final”, que define por internet el último cupo del roster. Con él, entraron a la convocatoria Carlos Guillén, Víctor Martínez, Francisco Rodríguez, Carlos Zambrano y Miguel Cabrera.
También estuvieron presentes, como coaches, Luis Sojo y Javier Bracamonte.
La media docena de jugadores se repitió un año después y otra vez ocurrió en 2016.
El manager precursor
Hubo un tercer Juego de Estrellas con media docena de venezolanos oficialmente uniformados: el de 2006.
Ese año fueron seleccionados cinco criollos y estuvo presente el único manager del patio que hasta ahora ha dirigido en la estelar ocasión, Oswaldo Guillén, piloto de la Americana por haber ganado la Serie Mundial nueve meses antes.
El salvador de la patria
Francisco Rodríguez relevó a J. J. Putz en el último episodio del encuentro en el AT&T Park de San Francisco y preservó la victoria del joven circuito en 2007. Fue ése el primer salvado para un venezolano en este tipo de competencia.
El útil Omar Infante
Omar Infante escribió su página personal en el Juego de Estrellas de 2010, cuando se convirtió en el primer utility (y hasta ahora el único) en ser llevado al clásico de julio.
El manager Charlie Manuel justificó su escogencia: puesto que ahora el resultado del encuentro cuenta para definir qué liga tendrá ventaja de campo en la Serie Mundial, no está de más contar con alguien capaz de ayudar en cualquier posición, en cualquier momento. Después de todo, ya no se trata de un juego de exhibición.
El golpe del Panda
Todavía resuena el tablazo con las bases llenas que Pablo Sandoval le conectó a Justin Verlander. Fue un triple, el tercero para un venezolano en un Juego de Estrellas, y le sirvió para barrer las bases y virtualmente sentenciar la victoria de la LigaNacional, en el primer inning.
Así festejó el Panda su inclusión entre los titulares, en 2012. Consiguió más de 3 millones de votos en los últimos tres días, para superar a David Wright, y encabezó el grupo de siete venezolanos que implantó una nueva marca de asistencia en el Kaufman Stadium de Kansas City.
El catcher de Mariano

A Salvador Pérez le tocó el honor, en 2013, de ser el último receptor del gran Mariano Rivera en un duelo de este tipo. El panameño, además, fue homenajeado como el Jugador Más Valioso.

El más votado

Salvador Pérez consiguió un nuevo hito en su carrera en 2016, al ser el pelotero más votado de todas las Grandes Ligas en la selección popular para definir los abridores de ambos circuitos. Consiguió casi 5 millones de papeletas. José Altuve le emuló en 2018, al resultar también el jugador más popular del beisbol.

Cinco veces seguidas como titular
Otro logro para Salvador Pérez, que hace un año se convirtió en el primer venezolano con cuatro encuentros consecutivos como abridor y alarga en 2018 esa seguidilla a cinco, debido a la lesión de Wilson Ramos, ganador de la votación. Por primera vez en la historia, los dos catchers que inician son criollos, al ganar Willson Contreras en la Nacional.

La cifra:
13 veces
Es el número de ocasiones en que fue seleccionado Luis Aparicio para el Juego de Estrellas. El zuliano es el criollo con más convocatorias y el que más veces ha sido escogido para abrir: nueve.

Es hora de votar por Leonardo Hernández

Por Ignacio Serrano

Hagamos un ejercicio de imaginación.

Usted recibe la boleta de votación para el Salón de la Fama y se encuentra con un postulado cuya principal virtud, dicen, es la ofensiva. Cuando busca las estadísticas históricas, se encuentra con que el toletero en cuestión sólo jugó 13 temporadas y ocupa el lugar 83 de todos los tiempos entre los máximos jonroneros, está en la casilla 50 entre los empujadores, en el peldaño 98 entre los anotadores y comparte la plaza 211 entre quienes han dado más tubeyes. Es un jardinero, así que está obligado a poner números con el madero. Nunca ganó el Guante de Oro y promedió dos bases robadas por temporada. ¿Votaría usted por ese jugador?

Quizás lo descarte a priori. O es posible que pida más información. En las Grandes Ligas existe suficiente data y es fácil conseguir argumentos adicionales. Además, ese pelotero jugó entre 1936 y 1951, se perdió varias temporadas por la Segunda Guerra Mundial y tras su retiro vio a muchos grandeligas rebasar sus cifras.

Hablamos de Joe DiMaggio. Indiscutible inmortal.

El Yankee Clipper es un merecido integrante de Cooperstown. Asistió al Juego de Estrellas en sus 13 campañas, sin excepción, y en 12 recibió votos para el Más Valioso. Únicamente disparó 361 cuadrangulares y 389 dobletes, estafó 30 cojines y ligó 2.214 hits. Si fuera solamente por esos guarismos, debería devolver la placa. Pero la trayectoria de un pelotero debe evaluarse en el contexto de su tiempo, lo que había pasado antes de su llegada y el impacto que causó en su era.

La LVBP no ofrece los recursos que tenemos a la mano para reconstruir el camino de un jugador. Muchos votantes para nuestro Salón de la Fama nunca vieron jugar a algunos candidatos. Nuestra base estadística es limitada. Ni siquiera existe información sobre cuántos juegos de estrellas tiene cada quien (cuando ese dato era importante) o cuántas veces fue votado en los principales premios anuales. Apenas disponemos de sus averages y acumulados en algunos departamentos, totales que han sido eclipsados por el paso de los años.

Esa es la razón que explica la injusticia por la que nuevamente escribimos de Leonardo Hernández.

El ex antesalista de los Leones, Tigres y Caribes muestra registros que hoy pueden parecer discretos. Pero la tarea de un analista es sobreponerse a esas carencias, poder mirar atrás y manejar el contexto.

Volvamos a trazar la raya en el momento de su retiro y veamos quién era en 1994, cuando dijo adiós.

Se despidió con 72 cuadrangulares en la LVBP, sólo superado por Antonio Armas. Sumó 416 empujadas, más que Armas y apenas por detrás de Víctor Davalillo y Camaleón García. Largó 155 tubeyes, a la zaga de Davalillo, Camaleón y César Tovar. Acumuló 74 robos, entonces en el puesto 13 de todos los tiempos, y fue el primero en nuestro beisbol con 70 estafas y 70 vuelacercas, algo que después ha sido emulado únicamente por Robert Pérez y José Castillo.

Scouts, directivos y ex peloteros recuerdan su buen guante y potente brazo. Hablamos de alguien que lució cuatro de cinco herramientas durante casi dos décadas, que se marchó como uno de los mejores de la historia y que todavía no consigue entrar a nuestro Salón de la Fama.

Hace un año le faltaron solamente tres votos. Tenemos la oportunidad de terminar con esa injusticia ya.

Méritos indiscutibles

En la LVBP

Primero con 70 cuadrangulares y 70 robos (sólo otros dos lo han hecho)

Segundo mayor jonronero al momento de su retiro

Tercero en impulsadas al momento de su retiro

Cuarto en tubeyes al momento de su retiro

Cuarto en extrabases al momento de su retiro

Quinto en bases alcanzadas al momento de su retiro

Sólido defensor en la tercera base

Disputó 8 postemporadas y 7 finales

Formó parte de 3 equipos campeones
Estuvo activo entre 1978 y 1994

En la MLB

Sólo 7 venezolanos jugaron en Grandes Ligas en su año de debut, 1982

Sólo 12 venezolanos jugaron en las Grandes Ligas en su última campaña, 1986

Columna publicada en El Nacional, el martes 17 de julio de 2018. 

El día que Bob Abreu fue el Rey del Jonrón

Por Ignacio Serrano

Estas son dos de mis notas y mis momentos favoritos en la cobertura del beisbol: la coronación del “Comedulce” en el Derby de Jonrones de 2005. Las recuerdo a propósito de la celebración este lunes de un nuevo capítulo de la competencia, donde Bob Abreu alguna vez fue el hombre récord

El primer round fue para Venezuela.

El día en que Major League Baseball llevó a los hechos su intención de impulsar la internacionalización de las grandes ligas, con competencias por países, Bob Abreu se convirtió en el gran animador del derby de jonrones del Juego de Estrellas y se llevó el trofeo en representación de Venezuela.

Todos los records que existían previamente en la competición, desde su inicio en 1985, cayeron ante el impetuoso swing del slugger aragüeño, quien demostró porqué es serio candidato a la elitesca marca 40-40 con sus largas conexiones.

Más que caer, los registros fueron literalmente triturados. De un tope de 15 cuadrangulares en una ronda, el Comedulce disparó la nueva marca a un notable 24, por ejemplo.

Fue tan explosiva su exhibición, que el presentador oficial se pasó el resto de la noche recordando a la afición que los 11 estacazos de Carlos Lee o los 7 de Iván Rodríguez en la primera ronda eran muchos, tomando en consideración que antes de Miguel Tejada, en 2004, nadie había sonado más de 14 en una vuelta.

Y Tejada alcanzó “apenas” 15.

La afición compró 41.004 boletos para aplaudir a I-Rod (el chico de la casa) y a Mark Teixeira (quien representó a Estados Unidos en el duelo), pero terminó pidiendo más y más al venezolano, a quien sus compatriotas Melvin Mora, Johan Santana, César Izturis, Miguel Cabrera, su hermano Dennys Abreu e inclusive Javier Bracamonte, técnico de los Astros, auparon bulliciosamente con palmadas, gritos de ánimo y rondas de banderas.

“¿Quién dijo que éste no es un parque para dar jonrones?”, preguntó emocionado el animador cuando Abreu llegó a cinco, una tabla de 482 pies por la derecha.

“¡Pónganse en pie para aplaudir a Bobby ‘Abrieiu’, porque nadie antes la había mandado a la calle en este estadio!”, exclamó después el anunciador, ante la novena explosión del nativo de Turmero, una conexión de 517 pies que pasó por encima de la cabeza de los periodistas que estábamos sentados en el right y rebotó hacia la acera exterior.

“¡Denle una ovación a la más extraordinaria actuación de todos los tiempos en un derby¡”, aclamó el perifoneador, profético, con el número 24 del criollo.

El canadiense Jasón Bay no sacó una pelota; Teixeira botó dos; el surcoreano Hee-Seop Choi cinco, al igual que el curazoleño Andruw Jones. Todos fueron eliminados.

Cabrera, Santana y compañía daban saltos como niños. La gente en los bleachers del right coreaba el nombre del zurdo.

El dominicano y gran favorito David Ortiz clasificó con 17, el panameño Carlos Lee lo hizo con 11 y el boricua Rodríguez con 7. Pero avanzar a la final no fue tan sencillo.

Semifinal sufrida. Con 6  vuelacercas en la segunda ronda, Abreu llegó a 30 en total, para liquidar el récord de 27 que impuso Tejada en las tres vueltas de 2004.

Sufrió para llegar a la final, porque tenía sólo un par de cuadrangulares con ocho de diez outs posibles en esa semifinal. Pero añadió cuatro más y quedó a la espera de sus contrincantes.

Lee se quedó en el camino con cuatro y Rodríguez se convirtió en el primer finalista con ocho. Más tarde, el Comedulce admitiría su convicción de que el poderoso Ortiz sería el adversario postrero de I-Rod.

Pero no. El quisqueyano se desmoronó, con trío de pelotas largas, y Abreu reencontró la confianza para aplastar a Rodríguez con un último récord: el de más bambinazos en la ronda decisiva, 11 de él contra 5 del boricua.

En total botó 41. Alrededor de él se abrazaron sus compatriotas. Sólo quedaban venezolanos en el centro del terreno.

“Todavía me quedan jonrones”

Bob Abreu no creía siquiera que estaría en la final del derby de jonrones de Juego de Estrellas. Pensaba que David Ortiz, “con toda esa fuerza”, superaría fácilmente los seis que él dio en la semifinal. “Sin embargo, aquí estamos”, sonrió con el plateado trofeo frente a sí. “Vine a tratar de dar el mejor espectáculo posible para los aficionados y creo que hemos pasado un buen rato”.

El Comedulce no sabe si lo sucedido es una premonición de nuevas victorias en el Clásico Mundial, donde volverá a representar a Venezuela, pero apostó por más triunfos. “Todavía me quedan algunos cuadrangulares para el Juego de Estrellas”, añadió, dichoso.

Casi parecía un niño la mañana de Navidad.

Abreu dio crédito a Ramón Henderson 
El hombre récord
Abreu en hombros de sus compatriotas. El de abajo a la izquierda es Santana

El arma secreta de Bob Abreu fue el pitcher de práctica de los Filis, Ramón Henderson

Nuevo récord con 24 cuadrangulares en una ronda. Nuevo récord con 41 vuelacercas en total. Nuevo récord con 11 bambinazos en la vuelta decisiva. Primer bateador que saca una pelota fuera del Comerica Park.

Bob Abreu dejó atrás todo lo que desde 1985 hicieran Dave Parker, Barry Bonds, Miguel Tejada y compañía en el Derby de Jonrones del Juego de Estrellas.

El Comerica Park fue testigo del poder del toletero aragüeño, quien después de derrotar a Iván Rodríguez en la final, reía como si se tratara de una travesura.

Fue la primera vez que un venezolano participa en la competencia. Y eso ocurrió debido a que la cita fue una batalla entre países, no entre individuos.

Por ello actuaron el canadiense Jason Bay, el curazoleño Andruw Jones, el dominicano David Ortiz, el estadounidense Mark Teixeira, el panameño Carlos Lee, el surcoreano Hee-Seop Choi, el puertorriqueño Rodríguez y el “Comedulce’ ’ venezolano.

“Me salió bien en representación de mi país”, rió Abreu, quien volverá a la carga cuando se realice el Clásico Mundial. “En marzo formaremos un equipo que dará lo mejor para ganar el trofeo”.

Rodeado de sus compatriotas Johan Santana, Miguel Cabrera, Melvin Mora, César Izturis y Javier Bracamonte, éste técnico de los Astros, y con la compañía de su hermano Dennys, el nativo de Turmero tuvo siempre quien festejara con él en el terreno.

Lo llamativo es que, después de sacar 24 estacazos en la primera tanda y quedar visiblemente agotado, se fuera a la zona interior del estadio para seguir haciendo swing con el quisqueyano Ramón Henderson, quien desde 1998 es su pitcher de práctica con los Filis.

“Ramón es grande”, exclamó Abreu. “Qué digo grande, es inmenso. La verdad es que está muy feliz y es parte de todo esto”.

El slugger no se dejó llevar por la leyenda del Comerica Park, un sitio difícil para los jonroneros.

“Me concentré en tratar de batear hacia el right center”, explicó. “No quería halarla mucho, porque saldría de foul. Sólo si venía adentro, la halaba. Fue emocionante. No podía creer lo que estaba haciendo en esa primera ronda, y por eso quería dar más y más”.

Su deseo fue cumplido.

“Creo que los aficionados quedaron felices”, añadió. “Traté de dar un buen espectáculo”.

Sólo Magglio Ordóñez, hace casi un lustro, había ganado un duelo de cuadrangulares entre grandeligas. Pero el falconiano lo hizo en un evento extra temporada, durante el invierno boreal.

Abreu no sabía que sería el primer criollo en entrar a los libros oficiales.

“Cuando Ortiz fue a batear en la segunda ronda, pensé que él ganaría”, admitió. “Me cansé demasiado en la primera vuelta. Pero cuando llegué a la final, lo di todo por sacar otro jonrón más”.

Y otro. Y otro. Y otro más. Fueron 11, para sumar 41 y recibir los aplausos como el forzudo más eficaz en la historia del evento.

Publicado en El Nacional, entre el 12 y el 13 de julio de 2005.

Ozzie Guillén, el incombustible

Por Ignacio Serrano

Este retrato fue un encargo de la revista Contrabando. Durante más de un año me insistieron para que la escribiera y durante más de un año les dije que entrevistar a Oswaldo y hacer la nota en los términos que me pedían requería demasiado tiempo, del que yo no disponía. Finalmente acepté. Fue escrita en marzo de 2008 y publicada poco después. Irónicamente, después de tanto insistirme, nunca me la pagaron. Así es la vida en el periodismo. Al menos, y pese al sufrimiento que significó su parto, terminó siendo una de las notas que más he disfrutado escribir

Un autorretrato, por Oswaldo Guillén

“Yo nunca he cambiado. Siempre he dicho lo que siento.

“Prefiero ponerme rojo una vez y no 50 veces rosado. Mi defecto es decir las cosas de frente. ¿Por qué tenemos que pensar en lo que va a creer la gente? Y aquí en Estados Unidos soy peor, porque en Venezuela paso poco tiempo. Aquí le grito a los periodistas todos los días.

“La gente no me ve como un ser humano. Me ve como un icono de algo: de un país, de un equipo. Cuando es así, no perdonan tus fallas. Gracias a Dios, en Venezuela gusta tanto el beisbol. Somos muy queridos, aunque haya envidia e hipocresía. Eso me ha abierto muchas puertas, pero también es perturbador.

“Nadie me regaló nada. Ni me lo dieron fácil. Todo lo he hecho con mi esfuerzo. Cuando me firmaron para jugar beisbol profesional, era un flaquito de 16 años de edad que tenía por delante a Gustavo Polidor, a Argenis Salazar, a Alfredo Pedrique, a un montón de peloteros. Pero con el trabajo fui progresando. Así aprendí que debía hacer las cosas yo mismo.

“No me crié en la calle. Pero mis padres se divorciaron cuando yo tenía 9 años de edad. Al principio viví con mi madre, pero ella tenía que trabajar. Estuve internado dos años. Luego viví por año y medio con un cura, y después en el gimnasio Luis Navarro, de Los Teques. Mi papa vivía en Ocumare y mi mamá en Guarenas; yo estaba más tiempo en selecciones y en internados que con ellos. No es que no me criaran, pero mi inteligencia la saqué de la calle.

“Ibis ha sido la clave de la familia. Ha sido madre, padre, amante, administradora, ha sido todo, menos lo relacionado con el beisbol. Cuando nos casamos, yo tenía 18 años de edad y ella iba para 16. Ha criado a mis hijos de la manera en que debían ser criados. La Fundación Oswaldo Guillén debería llevar su nombre. La gente dice que detrás de un hombre grande hay una gran mujer, pero yo a Ibis la tengo al lado.

“Mis tres hijos son la única responsabilidad que tengo en la vida. No hay nada más grande. Son lo único que es mío, todo lo demás es prestado. Las cosas malas que pasan en el mundo son culpa de los malos padres. Cuando firmé para ser manager de los Medias Blancas, lo primero que pedí fue que mis hijos estuvieran conmigo en el clubhouse o en el avión, porque antes se comieron las verdes.

“Cuando soy amigo, lo soy de verdad. Hay quienes me creen echón, engreído; cuando me conocen, ven el lado positivo. Los demás no saben que soy tímido. Si estoy en una fiesta, en mi ambiente, con mi gente, va a ser una jodedera. Pero en Chicago me cohíbo, casi no voy a restaurantes. No me gustan los bares ni las borracheras, aunque muchos piensen que debo ser un loco. Y soy muy sentimental.

“Soy la misma persona siempre y en todos lados. Como mi vida pública es fuerte, quiero que mi vida privada sea tranquila. Cuando estoy solo, prefiero estar acostado en una hamaca, leyendo un libro. Pero no leo las páginas deportivas. Me encanta la política y CNN. La gente cree que sólo tengo sexto grado, pero cada vez que voy a Venezuela me traigo cinco o seis libros, para saber de lo que voy a hablar.

“Si eres artista, necesitas a los periodistas. Yo no. Ellos me necesitan a mí. Le negué una entrevista a David Letterman, a Jay Leno, a Saturday Night Live. ¿Para qué decir que sí? ¿Para que tuvieran a este mexicano que ganó la Serie Mundial, hacerle tres preguntas y ya? No.

“Para saber de mí, tienes que preguntar a quienes me conocen. Cuando dije que me gustaba Chávez, me dijeron de todo. Esa es la vaina de Venezuela. ¿Por qué no puedo decir lo que pienso? Me gusta Chávez, porque vino de abajo. Admiré a Carlos Andrés, hasta que le dijo ladrón a Chávez. ¡Qué bolas, Carlos Andrés! Y también a Fidel. La política de los tres es una mierda, pero ellos son arrechos.

“No le pido ayuda a Changó. Orula nunca jugó pelota ni Changó cojió un rolling. Hay carajitos que dicen que se van a meter a balalawos para jugar mejor. Eso es mentira; a ellos les pides bienestar, firmeza y salud. La gente que va a casa de Maria Lionza se cae a mentiras y esos que matan chivos están pelando bola. Yo creo en esta vaina 100 por ciento, pero ¿vas a ir donde un brujo para pedirle un número para jugarlo, y él está sentado en un tobo? Debería vivir en un palacio. Pide salud y más nada.

“Soy honesto. Y ayudo al que lo necesite. Aquí hasta me mandaron a un psiquiatra, porque y que tenía que manejar la rabia. ¿Yo, que nunca le he entrado a coñazos a nadie, que soy pana de mis peloteros? Mi agente ahora me dice que responda ‘No comments’. Pero lo siento, no soy así. Yo digo lo que pienso y más nada”.

Y su retrato, según el periodista

Que no sea tan maricón.

Eso, pero en inglés, le mandó a decir Oswaldo Guillén al columnista Jay Mariotti hace dos años. Rodeado en Chicago de una docena de reporteros, camarógrafos y comentaristas, repitió para los incrédulos: maricón, sí. ¿Por qué no bajaba el mismo Mariotti a darle la cara, si era tan valiente para publicar lo que escribía en las páginas del Sun-Times?

Aquel fue el punto más alto en la trayectoria de escándalo de este venezolano incombustible, cuyo estilo desenfadado seduce tanto como resulta a muchos abominable. Hasta el comisionado de las grandes ligas intervino y ordenó que el mirandino asistiera a un curso de manejo de la ira, como requisito para seguir al frente de los Medias Blancas sin enfrentar sanciones. Guillén todavía refunfuña al recordar el episodio.

El más explosivo de todos los peloteros venezolanos no resultó ser Antonio Armas, Andrés Galarraga o Magglio Ordóñez, sino este delgado ex campocorto, nacido en Ocumare del Tuy hace 44 años, que no mide un metro 80 centímetros de estatura y que apenas conectó 28 jonrones en su carrera.

Las ideas crepitan en la cabeza de Guillén, el primer manager venezolano en la gran carpa, y salen disparadas con más fuerza que los batazos de sus antiguos colegas. Es indetenible. Por eso no hay términos medios: unos le quieren y respetan, otros le temen y desprecian.

Cuando Venezuela estuvo peor sembrada de extremismos, dos meses después del referéndum revocatorio, fue capaz de decir que admiraba al presidente Hugo Chávez, pero que su gobierno era malo. Los periodistas de Venezolana de Televisión que escucharon al vuelo las declaraciones y que se quedaron, felices, a grabar a este tipo que gritaba las razones de su afecto por el mandatario, terminaron apagando la cámara y escabulléndose discretamente.

Guillén no habla; exclama. No argumenta; abruma. Pareciera no pensar lo que dice, y sin embargo siempre tiene un giro que sorprende tanto como su capacidad para alcanzar metas imposibles: ser campeón de la Serie Mundial, por ejemplo. Y sin ceder un ápice en su personalidad.

Esposo, santero y padre, bigleaguer, Guante de Oro y Manager del Año; está rodeado de banderitas de Estados Unidos y Venezuela que proclaman su doble nacionalidad en su oficina del US Cellular Field, donde abundan las fotos familiares, los recuerdos de su fulgurante carrera y de los amigos que más aprecia, una lista que aún encabeza el Chico Carrasquel.

De Guillén dijo un reportero que era el entrevistado perfecto: siempre te ofrece un titular inesperado. También fue el primer pelotero venezolano —y el más consecuente, junto a Luis Sojo— en dedicar tiempo y dinero a quienes no conoce. Su fundación tiene varios proyectos, como la atención de una escuela en La Vega o la dotación de un área de dormitorios para los familiares de niños hospitalizados en el J. M. de los Ríos. De eso apenas se sabe.

Su capacidad para sorprender es casi tan inagotable como el torrente de palabrotas que suelta cuando habla. Pero cuando encienden una cámara, sabe moderarse. No, no aprendió a “manejar la ira”; todavía le critica a Mariotti su actitud de escribir sin darle la cara al día siguiente. Es lo único que le pide. Para él, no hay mayor deshonestidad que esa.

Publicado (pero nunca pagado) en la edición aniversaria de Contrabando, en 2008.

 

La Serie del Subway sigue siendo bien especial para los jugadores y los fans

Por Bryan Hoch | MLB

Aquella noche de octubre del 2000 cuando el elevado profundo de Mike Piazza cayó en el guante del jardinero puertorriqueño Bernie Williams, sellando el 26to campeonato de Serie Mundial en la historia de los Yankees, un chico de 12 años de edad gritaba de alegría mientras brincaba en un sofá dentro en un apartamento del complejo residencial Lillian Wald Houses al este de la Ciudad de Nueva York.

Fue un momento inolvidable para el muchacho Dellin Betances, quien después cumpliría su sueño de lanzar por los Yankees en la Serie del Subway. Cada vez que el calendario de una nueva temporada de Grandes Ligas es dado a conocer, Betances inmediatamente resalta las fechas cuando los Yankees van a enfrentar a los Mets.

“Sé de la importancia de la Serie del Subway y todos los derechos a presumir que existen”, declaró Betances. “Para mí, significa mucho. Todos los fanáticos de Nueva York quieren estar ahí. Incluso cuando los dos equipos no están jugando bien, las entradas se venden por completo. Son juegos bien importantes para los aficionados y creo que son duelos bien emocionantes. El ambiente para jugar es magnífico”.

Los Yankees barrieron la serie de cuatro juegos ante sus rivales neoyorquinos el año pasado, mejorando su marca de todos los tiempos a 66-46 contra los Mets desde que los equipos comenzaron a ver acción en Juegos Interligas en 1997. Aunque los choques entre estas dos escuadras podrían ser menos hostiles en el terreno de juego que los clásicos duelos de los Yankees contra sus archirrivales Medias Rojas, en las gradas la rivalidad se torna candente.

Bambinazos de Judge y Stanton

“Boston obviamente juega en nuestra división, pero queremos vencer a los Mets con las mismas ganas que a Boston; eso no está en duda”, manifestó el jardinero de los Yankees, Brett Gardner. “Cada juego que disputamos, sin importar a quién enfrentemos, nuestro objetivo siempre es ganar. Estaremos hambrientos de triunfos. Estoy seguro de que será un gran duelo y sé que los fanáticos también lo vivirán en grande”.

Betances cree que la parte divertida de jugar la Serie del Subway tiene que ver con la realidad de que los aficionados de los Mets y los Yankees todavía tienen que convivir lado a lado después de que los partidos pasan. El derecho recuerda cómo se mofó de sus amigos que apoyaban a los Mets cuando regresaron a las clases tras el Clásico de Otoño del 2000.

“Si vives en Nueva York, es normal que a menudo bromees con tus amigos acerca de lo que estos dos equipos están haciendo y cuál es mejor que el otro”, destacó Betances. “No hay muchos fanáticos de Boston en Nueva York. Boston es diferente. Hay bastante rivalidad. No sé hasta qué punto los Mets sean nuestros rivales. Para los aficionados, quizás. Para mí, como jugador, no lo veo como una gran rivalidad”.

Ha habido 132 jugadores que han vestido la franela tanto de los Mets como de los Yankees, incluyendo al infielder Neil Walker, quien vio acción en 186 encuentros por los Mets entre el 2016 y el 2017 antes de firmar con los Bombarderos la pasada primavera, y el antesalista Todd Frazier, quien firmó con los Mets en febrero tras pasar media campaña en el Bronx. Walker dijo que para los jugadores ciertas series pasan desapercibidas, pero ése nunca es el caso con la Serie del Subway.

“Tú sabes cuando esos juegos se aproximan, sabes que van a tener ese toque diferente de emoción”, afirmó Walker. “No será una rivalidad hostil como las series Medias Rojas-Yankees o algo parecido, pero sabes que el estadio estará a reventar, no importa si es un fin de semana o un día entre semana en abril, mayo o cualquier mes”.

Rosario's superb barehanded play

Por supuesto, la Serie del Subway se pone más interesante cuando ambos equipos están compitiendo en sus respectivas ligas, como sucedió en la Serie Mundial del 2000, cuyo resultado de 4-1 a favor de los Bombardeos no reflejó lo peleada que ésta estuvo.

Los Yankees llegarán con los bonos bien altos este fin de semana, habiendo derrotado a los Azulejos por 3-0 en 13 entradas el miércoles para unirse a los Medias Rojas como los únicos dos clubes con 40 victorias hasta ahora en la temporada.

Los alicaídos Mets no han disfrutado del mismo éxito en lo que va del 2018, pero tendrán a sus ases Jacob deGrom y Noah Syndergaard para tratar de controlar la potente artillería de los Yankees.

Para los Mets, que han perdido seis juegos al hilo y 13 de los últimos 16 para caer hasta el cuarto lugar en el Este de la Liga Nacional, la energía de la Serie del Subway en el Citi Field de Queens podría darles ese impulso anímico que necesitan para levantarse.

“Vamos a enfrentar a los Yankees y creo que los aficionados nos van a revivir un poco”, externó Frazier.

El Equipo de Estrellas de los jugadores no drafteados

Por Chris Landers

Aunque el Draft Amateur de MLB es sin duda uno de los eventos más emocionantes del calendario beisbolístico, también es verdad que no es el único camino posible hacia las Grandes Ligas para los nacidos en los Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico. Pueden comprobarlo dándole un vistazo a nuestro equipo histórico de jugadores que no fueron seleccionados en ese proceso.

C: Mike Redmond

Redmond

A pesar de ser un destacado jugador en la Universidad de Gonzaga, Redmond no recibió mucha atención de los equipos de las Mayores hasta que los recién formados Marlins de la Florida, que estaban tratando de llenar su sistema de liga menor, le ofrecieron un puesto en Clase-A. Redmond terminó siendo una decisión acertada, pues gracias a su sólida defensa y a un bate mejor de lo que muchos recuerdan, Redmond pasó siete años como cátcher del equipo y los ayudó a ganar la Serie Mundial del 2003.

1B: Kevin Millar

Millar

Millar también fue una estrella en el béisbol universitario, y al igual que Redmond también pasó por debajo del radar de los cazatalentos. No fue seleccionado en el draft de 1993 y tuvo que firmar con St. Paul Saints del béisbol independiente para mantener su sueño vivo.

Y, una vez más, al igual que Redmond, su primera oportunidad se la dieron los Marlins, en Clase-A Kane County. Nunca paró de batear y el resto es historia.

2B: Frank White

White

Fue captado por la Academia de los Reales, una idea del propietario Ewing Kauffman que tenía como propósito encontrar a atletas talentosos sin mucha experiencia en el béisbol y convertirlos en jugadores de la Gran Carpa.

White fue parte del primer grupo de graduados en 1970 y tres años después se encontraba en las Grandes Ligas, el inicio de una carrera de 18 años que terminó con un puesto en el Salón de la Fama de los Reales.

SS: Larry Bowa

Bowa

Bowa no fue elegido en el draft de 1965, y un solo scout mostró interés en él: Eddie Bockman de los Filis, quien le ofreció un bono de US$2,000 y un puesto en un equipo de una liga invernal. En 16 temporadas en las Grandes Ligas, Bowa fue cinco veces al Juego de Estrellas, ganó dos Guantes de Oro y se retiró como el líder de todos los tiempos en partidos jugados en el campo corto en la Liga Nacional.

3B: Bobby Bonilla

Bonilla

Más de 850 jóvenes escucharon cómo sus nombres eran llamados en el Draft de 1981, pero por alguna razón Bonilla no fue uno de ellos, a pesar de que había sido la estrella del equipo de su preparatoria en el Bronx.

El tercera base se inscribió en el “New York Institute of Technology”, donde pensó buscar su sueño en el mundo de la computación. Pero su futuro cambió durante un campamento de béisbol en Europa, donde un scout de los Piratas quedó tan impresionado que lo firmó de una vez. Entre otra cosas, fue porque podía hacer cosas así:

LF: Kevin Mitchell

Mitchell

No es difícil entender por qué Mitchell no fue elegido: no jugó mucho béisbol en la preparatoria, enfocándose más en el fútbol americano y el boxeo. Pero un amigo lo convenció a ir a una prueba con los Mets en 1980, y allí dejó a todos boquiabiertos una vez se paró en el plato a batear.

Dejó un OPS+ de 142 y fue el Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en 1989 con los Gigantes. Oh, y una vez atrapó un elevado a mano limpia:

Mitchell

CF: Dan Gladden

Gladden

Gladden fue una estrella en su preparatoria en San José, California y también en la universidad, pero de cualquier manera nadie lo eligió en el draft. Al final decidió ponerse a rogar: Gladden le pidió a Jack Mull, entonces manager de la filial Clase-A de los Gigantes en Fresno, que le diese una oportunidad. Incluso estuvo dispuesto a no recibir bono alguno.

Eventualmente, Mull le dio esa oportunidad y tras subir por las menores, Gladden se convirtió en jardinero titular de los Gigantes y terminó cuarto en la votación del Novato del Año de 1984 en la Liga Nacional. Luego pasó a los Mellizos, donde inscribió para siempre su nombre en la historia del equipo durante la Serie Mundial de 1991:

RF: Larry Walker

Walker

Técnicamente, Walker fue drafteado, sólo que en otro deporte. Durante su niñez en British Columbia, Canadá, su sueño era convertirse en arquero del hockey sobre hielo de la NHL. Fue elegido en la 12da ronda del Draft por los Montreal Canadiens.

Pero cuando su carrera en el hockey no funcionó, se enfocó en el béisbol y llamó la atención del director de cazatalentos de los Expos, Jim Fanning, durante un torneo juvenil. Fanning lo firmó de una vez y Walker no paró de mejorar hasta convertirse en Jugador Más Valioso.

Walker's walk-off home run

Abridor: Danny Darwin

Darwin

Cuando salió de la prepartoria, Darwin nunca pensó seriamente en jugar béisbol profesional. Pero un amigo lo convenció para que jugase a nivel de Junior College y le fue tan bien que los Rangers le dieron un bono de US$37,500 en 1976.

En una carrera de 21 temporadas, Darwin ganó 171 juegos con 3.84 de efectividad lanzando principalmente por los Rangers y Astros.

Cerrador: Bruce Sutter

Sutter

Sutter fue elegido en la 21era ronda del Draft de 1970 por los Senadores de Washington, pero decidió ir a la universidad. Luego dejó los estudios para jugar béisbol en una liga independiente. Ahí fue donde los Cachorros lo encontraron en el verano de 1971 y decidieron darle una oportunidad, firmándolo por US$500.

En este caso, no haber sido elegido en el draft fue lo mejor que le pudo pasar a Sutter, pues en la primavera de 1974 conoció al instructor de pitcheo de las menores de los Cachorros, Fred Martin, quién le enseñó un nuevo pitcheo para su repertorio. Fue así como nació la legendaria recta de los dedos separados de Sutter:

Tras 12 temporadas y 300 salvados, Sutter se convirtió en el primer y hasta ahora el único jugador no elegido en el draft que llega el Salón de la Fama.